¿Qué es el Amor? Es un reflejo mimético egoista. Es un reflejo porque sentimos "Amor" sin querer. Es mimético porque copiamos la conducta amatoria de quien nos rodea. Es egoista porque sólo buscamos el bienestar personal. Es una manifestación de goce animal puro y duro. Mero onanismo mental de mamíferos bípedos que se nutre en fuentes heterogéneas, como la autoestima, el placer sexual, el placer de la compañía, y demás instintos maternales.
Preguntad a la gente lo que es Amor, no sabrá contestar. Es el más inconmensurable de los conceptos, la menos falsable de las mentiras - porque, en verdad, ¿quien desea invalidar su estatus? Vivir en la mentira del Amor es maravilloso mientras dura. Uno considera que todo puede ir bien, que los días llegarán, que todo se andará. Chorradas.
Como buen adicto a la droga del romanticismo, puedo deciros que uno difícilmente puede aguantar el mono. Así como hay gente que necesita saber que existen los vampiros, o que los pitufos son algo real, hay gente que necesita saber que el Amor existe. Sugestiones no faltan: una familia feliz con su crio; la madre con su hijo; la pareja de enamorados; los amigos que han compartido mil aventuras. A veces yo mismo he llegado a auto-sugestionarme.
Bienvenidos al Desierto de lo Real. Donde el Amor pronto pierde toda su carga y se convierte en compromiso, en prisión, en rutina. Día tras día se desmantela el precioso castillo de naipes que habíamos edificado con esmero: de él sólo queda la Sombra. Somos seres sociales, dijo el Estagirita... cuando el peso de la soledad se hace insostenible, buscamos pronto una muleta o dos. Con desesperación nos aferramos a cualquier sueño, a cualquier posibilidad. Como alcoholicos aferrados a su botella.
Ah, el Amor. Aquella melange por la cual se mueven mundos, se escriben millones de ríos de tinta, se gastan fortunas... el Amor... aquél ídolo por el cual la gente miente, mata, se mata, se deja matar, engaña, se come el tarro, acaba en un manicomio... Sí, es él, el Amor, aquello que me hace perder todo el humor y todas las ganas de levantarme por la mañana. Es él, el Amor, el maldito bastardo que necesito en mi sopa.
Preguntad a la gente lo que es Amor, no sabrá contestar. Es el más inconmensurable de los conceptos, la menos falsable de las mentiras - porque, en verdad, ¿quien desea invalidar su estatus? Vivir en la mentira del Amor es maravilloso mientras dura. Uno considera que todo puede ir bien, que los días llegarán, que todo se andará. Chorradas.
Como buen adicto a la droga del romanticismo, puedo deciros que uno difícilmente puede aguantar el mono. Así como hay gente que necesita saber que existen los vampiros, o que los pitufos son algo real, hay gente que necesita saber que el Amor existe. Sugestiones no faltan: una familia feliz con su crio; la madre con su hijo; la pareja de enamorados; los amigos que han compartido mil aventuras. A veces yo mismo he llegado a auto-sugestionarme.
Bienvenidos al Desierto de lo Real. Donde el Amor pronto pierde toda su carga y se convierte en compromiso, en prisión, en rutina. Día tras día se desmantela el precioso castillo de naipes que habíamos edificado con esmero: de él sólo queda la Sombra. Somos seres sociales, dijo el Estagirita... cuando el peso de la soledad se hace insostenible, buscamos pronto una muleta o dos. Con desesperación nos aferramos a cualquier sueño, a cualquier posibilidad. Como alcoholicos aferrados a su botella.
Ah, el Amor. Aquella melange por la cual se mueven mundos, se escriben millones de ríos de tinta, se gastan fortunas... el Amor... aquél ídolo por el cual la gente miente, mata, se mata, se deja matar, engaña, se come el tarro, acaba en un manicomio... Sí, es él, el Amor, aquello que me hace perder todo el humor y todas las ganas de levantarme por la mañana. Es él, el Amor, el maldito bastardo que necesito en mi sopa.
Fabricio,,, maldito amor...!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario